CONSEJOS DE CONSERVACIÓN DEL POLLO

En Pollería Amelia nos gusta tener a nuestros clientes informados de cómo hacer un uso correcto con cada alimento. En este caso os traemos la conservación adecuada del pollo pues es fundamental para garantizar su frescura y seguridad alimentaria.

Aquí os traemos algunos consejos para conservar el pollo de manera segura:

  1. Refrigeración inmediata: Una vez que compres pollo en el supermercado o lo recibas en casa, refrigéralo lo antes posible. No dejes el pollo a temperatura ambiente durante mucho tiempo, ya que esto aumenta el riesgo de contaminación bacteriana.
  2. Almacenamiento en el refrigerador: Guarda el pollo crudo en la parte más fría del refrigerador, usualmente en la parte inferior, donde la temperatura es más estable. Mantén el pollo en un recipiente o bolsa sellada para evitar que los jugos del pollo crudo contaminen otros alimentos.
  3. Temperatura adecuada: Ajusta la temperatura del refrigerador a 4°C o menos para mantener el pollo fresco. Las temperaturas más frías ayudan a prevenir el crecimiento bacteriano.
  4. Utiliza contenedores herméticos: Siempre guarda el pollo en recipientes herméticos o en bolsas selladas para evitar la contaminación cruzada y la propagación de bacterias.
  5. Separación de alimentos crudos y cocidos: Mantén el pollo crudo separado de otros alimentos, especialmente de los que están listos para comer. Esto ayuda a prevenir la contaminación cruzada.
  1. Fecha de caducidad: Presta atención a la fecha de caducidad del pollo. Úsalo antes de esta fecha para garantizar su frescura y seguridad.
  2. Congelación adecuada: Si no planeas usar el pollo dentro de unos días, congélalo. Separa el pollo en porciones manejables antes de congelarlo para facilitar su uso posterior.
  3. Descongelación segura: Si necesitas descongelar el pollo, hazlo en el refrigerador, en el microondas o sumergiéndolo en agua fría. Nunca descongeles el pollo a temperatura ambiente, ya que esto aumenta el riesgo de contaminación bacteriana.
  4. Cocción completa: Asegúrate de cocinar el pollo completamente hasta que alcance una temperatura interna de al menos 75°C. Esto ayuda a matar cualquier bacteria presente y garantiza su seguridad para el consumo.
  5. Consumo o descarte oportuno: Siempre consume el pollo cocido dentro de un período razonable de tiempo. Si notas algún olor extraño, cambio de color o textura pegajosa, es mejor desecharlo para evitar enfermedades alimentarias.

Siguiendo estos consejos, puedes mantener el pollo fresco y seguro para su consumo. Recuerda siempre seguir las pautas de seguridad alimentaria y confiar en tus sentidos para detectar cualquier señal de deterioro, como mal olor, cambio en el color o textura inusual.

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